PREGÓN
SAN FERNANDO 2023
Sr.
Alcalde, autoridades, mayordomos, queridos vecinos, familiares y
conocidos, muy buenas noches a todos.
Deseo
que estas fiestas en honor a nuestro Patrón San Fernando os hagan
disfrutar y vivir días de verdadera unión y sentimientos
compartidos.
Quisiera
comenzar agradeciendo y felicitando a Pilar, Rosa María, Ismael,
Yolanda, Julio, Álvaro, Anabel, Antonio, Ana Mari, Antonio Manuel,
Daniel y Noelia , mayordomos y mayordomas de Mondrón y Vilo, por la
extraordinaria organización de estas fiestas patronales, por esa
labor encomiable y desinteresada, que tanto ellos en esta ocasión,
como los mayordomos de cada año, llevan a cabo con tanto cariño,
tesón, esfuerzo y verdadera devoción.
También
quisiera hacer una especial mención a los hombres y mujeres de trono
de La Purísima, San José y San Fernando Rey, a todos ellos que tras
recorrer ese camino lleno de emoción y sentimiento, regresan a su
templo un año más.
Y,
por supuesto a todas y cada una de las personas que estáis aquí
presentes en esta noche mágica, vosotros también formáis parte de
esta mi historia, de
este
precioso regalo, como es pregonar las fiestas en honor a nuestro
Patrón.
Cuando
Yolanda, Ana Mari y Noelia llegaron a mi casa y me dijeron “Paloma
queremos que este año seas nuestra pregonera” me quedé sin habla
y me abracé llorando a ellas, preguntando “Pero yo por qué”,
pienso que ese honor humildemente no lo merezco, y entonces ellas tan
sólo me dijeron “Tú quieres mucho a San Fernando y a nuestra
gente de Mondrón y nosotras también te queremos a ti”.
Así, que después de oír esas palabreas tan hermosas y sentidas a
la vez, no supe decir que no.
Esta
noche rebosante de humildad y gratitud, quiero ser honesta con todos
vosotros y considero que la mejor forma de hacerlo es hablando de mis
vivencias, mis recuerdos y del inmenso cariño que siento por
Mondrón, por ésta mi Aldea, y por estos benditos campos que la
rodean y guardan como a una diosa, y por su puesto por nuestro Patrón
San Fernando.
Me
siento muy afortunada al poder celebrar junto a todos con verdadera
devoción y júbilo un año más este día.
No
considero ser una gran oradora, ni mucho menos usar un vocabulario
extenso y fluido, pero sí esta noche espero estar a la altura de lo
que merecéis y haceros sentir y revivir todo lo bello y preciado que
guardo aquí, en mi corazón.
Nunca
debemos olvidar de dónde venimos, para de esta forma no desviarnos
del camino hacia dónde vamos.
Y
ese camino comenzaba justo aquí, esta emblemática iglesia y nuestro
Patrón San Fernando fueron testigos de la unión de mis padres,
Antonio y Antonia.
La
Antoñina, hija de Miguel Mora y la Teresa de Pascual. Mi abuelo
Miguel era adorable, bueno y trabajador, y querido y respetado por
todo el mundo; y mi abuela Teresa, entrañable y cariñosa, no tenía
nada suyo, y siempre estuvo al servicio de los demás.
Y
Antoñito de Paco broches, mi padre.
Paco
broches, mi abuelo, era un hombre de carácter, pero a su vez leal,
honesto y noble como él solo.
Y
mi abuela, Dolores Frías, de Guaro, chiquitita y humilde, con una
sonrisa siempre dibujada en su cara, tenía un ángel especial.
Cuánto
quise a mis abuelos, madre mía, y cuánto cariño recibí de
ellos!!! Sencillamente…los adoraba!!!
Bueno,
y al año justito de este día, nací yo, en el Cortijo El Águila o
el Cortijo de Paco Broches, más blanquita que una paloma. Por lo
visto, lo tuvieron clarísimo al ponerme el nombre.
Mis
abuelos me recibieron con todo el amor del mundo, y a partir de ahí
comenzarían mis primeras idas y venidas aquí a Mondrón para
visitar a mi familia.
Por
aquel entonces, mis tíos Francisco y Carmen, y mis primos Paquito,
Mari Carmen y Domin regentaban una tienda.
Mi
tía Carmen de Broches, una mujer bonita, muy bonita por dentro y por
fuera y muy especial para mí. Y mi tío Francisco de la Cueva, un
hombre que a medida de lo grande que era, así tenía su corazón,
siempre nos tuvimos muchísimo cariño.
Pasado
un tiempo nos fuimos a vivir a Buena Vista con mis abuelos maternos,
Miguel y Teresa.
Todavía
cierro los ojos y me viene ese olor a cebada recién molida, parece
que estoy viendo el molinillo azul y cómo crujían los granos
guiados por aquellas preciosas manos.
¿Abuela,
me haces un café de los que a mí me gustan? Le decía, y allá que
iba ella y me lo preparaba, en una taza blanca, con el busto de San
Antonio pegado en un lateral que guardaba en la cornisa de la
chimenea y pinchando una rebanada de pan con un tenedor viejo lo
ponía a la lumbre, cogía un jarrito de lata y levantaba la pesada
tapa de madera del pilón del aceite, bendito ritual que acababa en
el desayuno más exquisito, nuestro aceite de Mondrón y de nuestros
campos, el que guardaban celosamente de un año para otro, extraído
de nuestra aceituna verdial, de nuestros olivos erguidos y
majestuosos que parezcan saludar al paso del caminante, invitando al
descanso y a escuchar en silencio, cuantas historias por los siglos
de los siglos, olivos que con sabiduría y sacrificio, nos siguen
regalando el mejor de los aceites, ayer, hoy y siempre.
Palomita,
aligérate, que vamos a ir a Mondrón antes de que apriete más el
calor, así que tempranito cogíamos el quitasol, que así es como mi
abuela Teresa llamaba al paraguas cuando se usaba para cubrirnos del
sol, nos echábamos “los pies al hombro” como ella decía y
aleeee….caminito a Mondrón.
Como una de tantas anécdotas en el recorrido, recuerdo que al
pararnos a beber agua en la Fuente Las Vegas, caí de cabeza en la
pila, por suerte estaban allí José Mechiné, La Dolores y mi amiga
María José lavando caracoles, y José con ese talante que tenía y
esa serenidad tan graciosa al hablar me sacó de un puñao y
bromeando, como siempre, me dijo la brochilla ésta, la pechá de
agua que se iba a dar esta mañana. Guardo entrañables recuerdos de
él y de mi querida amiga María José, ¡ cuántos ratitos subidas
en el rulo cuando trillábamos en la era, cuántos paseos al chorro,
cuántos recuerdos!
Bueno,
y después del percance seguíamos el camino, la Cucharona, la Vuelta
a los Caros, el río, la Cuesta , y por fin llegábamos a Mondrón,
derechitos a la casa de mi tía María Teresa, mi tío Salvador y de
mis primas Tere y Mamen.
Mi
tío Salvador, el de la Cueva, un hombre honrado donde los haya
habido, tenía delirios conmigo y yo con él, serio, respetuoso, pero
cuando ladeaba su cara y me regalaba esa sonrisa me ganaba ¡¡¡Cuánto
me acuerdo de ti, tito!!!
Y
mi tía María Teresa, ahí ya se paraba el mundo para mí, una gran
señora en toda la extensión de la palabra, formalidad, temple,
candidez, elegancia, dulzura y cuánto amor en su tierna mirada, sin
necesidad casi de mediar palabra.
Creo,
que muy poquitas veces la vi sin su delantal puesto, elaborando como
nadie, con ese arte y ese saber hacer los mejores chicharrones, sus
morcillas y sus chorizos….ha sido la mejor mondonguera del mundo,
con ese talante genuino y ese saber estar tan difícil de olvidar,
siempre te llevaré en mi alma y en mi corazón. Gracias tita por
regalarme tantos momentos callados, pero tan felices de tu vida.
Gracias por habernos dado tanto sin condición alguna. ¡¡¡Te
quiero!!!
A
mis queridas primas Tere y Mamen, qué deciros que no sepáis.
Cuántas risas, juegos, tardes de verano, reuniones familiares,
cuánto cariño y cuántas cosas bonitas vividas y compartidas. Qué
feliz me hace ver la familia tan maravillosa que habéis creado.
Querido Paco, gracias por haber sido siempre tan bueno y gracias por
cuidar de todos, has sido y serás un pilar fundamental en esta casa.
Tere, Mamen, Francisco y José Luis os quiero mucho y sé que esta
noche en un balconcito del cielo también ellos estarán felices
celebrando este momento con nosotros.
Y
así, sintiéndome la persona más dichosa y afortunada del mundo,
fui creciendo y para completar mi felicidad llegó al mundo mi
hermano, Antoñito. Mi niño guapo, siempre a mi lado, en silencio,
sin hacer ruido, pero a mi lado. Eres mi debilidad y sabes que te
adoro.
Mi
infancia fue feliz. Primaveras lluviosas, en mi memoria olores a
rosas, claveles, jazmines y chilindros que embellecían delicadamente
y con todo su esplendor sentimientos, alegrías y momentos
inolvidables vividos.
Aún
faltaban muchas piezas por encajar en el puzle de mi vida. La
siguiente sería una niña rubita, de ojos grandes y mirada profunda,
mi amiga la Loli de López. Confidencias, risas, llantos, noches de
desvelos y de ilusiones, también tu casa fue mi casa. Resuena en mi
mente la voz de una mujer bondadosa, risueña, de mejillas sonrosadas
que nos decía ”vamos mocitas arriba, que es mediodía ya”, ella
era la Antonia López. Guardo en mi corazón recuerdos muy bonitos de
ella.
Poco
después nos trasladábamos a vivir a Periana, al barrio de La
Quinta, al número 15 de esa calle llegaba una niña pecosilla, con
dos coletas, catetilla del campo, cómo cariñosamente me decían.
Bendito
barrio y bendita mi suerte de haber seguido creciendo allí.
Muy
poquito tardaron las vecinas en ponerse a disposición de cuanto
necesitaran los recién llegados, y muy poquito tardaron en tocar a
mi puerta la Puri de la María Moreno, mi querida amiga Puri con su
hermana Mari y la Vitoria de la perdigona. Mi amiga Vitoria, la más
pequeña de 12 hermanos, una familia admirable. Ese día lloré de
alegría, cuántas amigas tenía, ya no estaba sola en Periana.
Junta
a la Puri, la Mari y la Victoria entraban en mi vida la Rafalita de
cucharas y sus hermanos, Rafalito el moro y sus queridas hermanas, la
Mari de Pizarro, la Carmencita y la Lola con sus hermanos mayores,
los niños de la Araceli, la Tere de la Vegas y sus hermanos, entre
ellas su Mari, los niños de la Marquita Casablanca, la Puri, la
Reme y el niño Ignacio, la Rosa la Navarreta y sus hermanos. Todos
ellos hicieron que me sintiera querida y arropada siempre.
También
quiero nombrar esta noche a dos niñas preciosas, aunque vivían un
poquito más abajo, una en las Cuatro Esquinas y la otra en las Casas
Nuevas, eran la Mari Cruz de maleta y la Gloria de Rafalillo el
municipal, ellas fueron muy importantes para mí, compañeras de
pupitre desde el primer día de escuela y amigas para siempre por
encima de todo.
Cuántas
tardes al llegar de la escuela soltábamos las carteras y nos íbamos
derechitas a mi corral, donde mi padre nos había hecho un columpio
en un olivo que había al lado del tinao de las vacas, justo encima
del estiércol, así que cuando nos caíamos os podéis imaginar
dónde íbamos a parar, pero a nosotras no nos molestaban ni los
olores ni las moscas, ni nada. Esas tardes nos olían a gloria.
Qué
suerte la mía de teneros esta noche aquí conmigo. Os quiero.
Pero
a pesar de tener mi vida encauzada ya en Periana, mi corazón estaba
dividido y no perdía ocasión para hacer mis escapaditas aquí, a mi
Mondrón.
Y
así, poco a poco pasaban los días, los meses, tenía una gran
familia, mis amigos, tenía salud… ¿qué más podía pedir? Pues
sí, aún faltaba alguien en mi vida para completar mi felicidad, y
un 30 de diciembre en plena Navidad y como regalito de Reyes llegó
al mundo una personita, blanquita como la nieve, con los ojitos
azules y la cabecita pelona como una bombilla. Bonita no, lo
siguiente, me refiero a mi rubia preferida, mi hermana María del
Mar. Ella era mi juguete, mi muñequita llorona…Bonita mía, te
admiro y te quiero con toda mi alma, a ti y a esos dos jovencitos que
me tienen enamoraita. Mis sobrinos, mis niños guapos, Carmelo y
Samuel. Y a mi cuñado Carmelo, gracias por formar parte de mi
familia y gracias por estar a mi lado siempre que lo necesito. Os
quiero.
Llegaba
un nuevo año y con él nuevas ilusiones, nuevos amaneceres y en mi
mente siempre volver a Mondrón y volver a compartir junto a mis
primas y amigas tardes de primavera y sobre todo nuestra Feria de San
Fernando.
Recuerdo
cuando se celebraba en el bar de Pepe Díaz. En esa bonita portada
adornada con banderitas de colores y sillas y mesas de las que se
plegaban de madera. Allí era también dónde se encontraba el único
teléfono que había en todo Mondrón, y al que acudía con
frecuencia para llamar a mis padres para que me dejaran quedarme unos
días más.
También
recuerdo con mucho cariño cuando se hacía el baile en el bar de
Molina, el patio se vestía de fiesta, tocaban los verdiales y
bailaban la rueda, y también por qué no decirlo, una servidora que
se apuntaba a un bombardeo. Allá que iba la Palomita a cantarle a
todos los presentes mi repertorio de rancheras de Rocío Dúrcal, sin
música ni nada, lo que saliera, pero yo más feliz que una perdiz.
¡ ¡Cuántos recuerdos, sensaciones, diversión, respeto y alegría!
¡ ¡Siempre júbilo y alegría!
Cuánto
había crecido mi pandilla y cuántos ratos de charla y risas aquí,
en esta misma escalera.
Cuántos
paseos a la Era de La Molina para ver como llegaban en época de
cosecha los mulos con los serones cargados de sacos, el ruido de las
máquinas, el olor de las aceitunas prensadas entre las esteras
pringadas de aceite, reliquias que tan celosamente se conservan en El
Museo de la Cooperativa San José Artesano de Mondrón, merecedor de
ser visitado.
Viene
a mi mente la imagen de Don Segundo, de Manuel Díaz y de tantas y
tantas personas dignas de mi más sincero agradecimiento, por ese
amor hacia nuestro olivar, y por ese tacto y por ese bien saber hacer
en pro de nuestro aceite. Sirvan estas líneas de homenaje a todos
ellos, a los que estuvieron y a los que hoy siguen estando y cuidando
cada detalle para que el mundo entero conozca nuestro oro líquido,
fruto del trabajo y sudor de nuestra gente. Gracias por tan gloriosa
labor.
No
podría dejar de hablar esta noche de nuestros Verdiales, de ese ir
y venir de voces, sonidos, acordes de violines, laudes y guitarras,
almirez y carrañacas, botellas de anís carrasqueadas con un
tenedor, lazos y castañuelas lanzadas al viento, al compás del
pandero y los platillos, ante la mirada fija en esos pies
entrelazados, ágiles y capaces de bailar en una loseta.
Fiesteros
que antaño recorrían nuestros cortijos, guiados por el sol,
reflejado en los espejos de sus alegres sombreros de lazos, fiesteros
que enganchaban la noches con el día, enamorando a las mozas con sus
coplillas picarescas. Fiestas de ayer, de hoy y de siempre.
Compañeros que se marcharon y que con tanto cariño guardamos en un
rinconcito del corazón. Menuda fiesta tienen que tener montada allí
arriba, entre ellos nuestro querido José el Ciego, maestro de
maestros. Fue él quien enseñó a Antonio broches, mi padre, a tocar
y a cantar con tan sólo siete años mientras guardaba las vacas de
noche.
José
el ciego marcaba su propio estilo, estilo el que hoy con orgullo
nuestros fiesteros siguen llevando a gala, dentro del toque a estilo
Comares, como único y genuino.
Aún
se me eriza la piel recordándole en las noches de verano cuando
venían de Barcelona. Eran noches con encanto, noches de embrujo,
noches de arrejuntaos, de verdiales, de rueda y de pasodobles en el
bar de Juanito hasta que amanecía y la Carmen nos sorprendía con
unas exquisitas rebanadas fritas, para migarlas o tomarlas con
azúcar. Desayuno mañanero y fiestero.
Gracias
Juan , Carmen y a vuestros hijos por tantos y tantos momentos
increíbles vividos en el Bar Cuenca, con ese agrado y cariño tan
especial que os caracteriza.
Y
gracias a nuestra Panda de Verdiales San Isidro e Periana, a esas
jóvenes promesas que hoy continúan apostando por nuestras
tradiciones, por nuestro folklore y por nuestro historia. ¡¡¡¡ QUE
VIVA LA FIESTA!!!!
Eran
tiempos de valores y honestidad, de aventuras, de inocencia, momentos
guardados como tesoros en mi alma, como lazos que no se ven pero que
me siguen uniendo a todas aquellas amistades, perdurando en el
tiempo, sin necesidad de hablar ni decir nada, Tan sólo recordar,
sonreír y sentir.
SÓLO
SENTIR
Amanece
y en el cielo saludan
los
primeros rayitos de sol
una
sonrisa en mi cara se dibuja
por
fin llega el día de San Fernando nuestro Patrón.
Estrenaré
mi vestido nuevo
y
mis zapatitos de tacón
para
mostrarme ante ti mi rey eterno
y
pasear contigo las calles de Mondrón.
Rodeada
voy de todos mis amigos
aunque
es muy difícil nombrarlos a tós
niños
y niñas que vivieron conmigo
alegrías,
sentimientos y verdadera devoción.
Hoy
os quiero contar un cuento
una
historia que guardo en mi corazón
con
cariño y todo mi respeto
que
suene la música y comience la procesión.
Por
ahí va llegando José Manuel
el
hijo de la Teresa y Manolo el colorín
y
se dispone a salir mi amiga Asen
con
su hermana Mari Carmen y Miguelín.
Por
el Bar de Sanani pasamos
vemos
a sus niños rebonitos como soles
y
la María en la cocina con esas manos
preparando
mi plato favorito, sus caracoles.
Antonio
y Salva de la Virginia y Pepe Molina
muy
contentos se pegan detrás
y
más abajo esperando en la esquina
los
niños de la Antonia de Pepe Félix están.
Se
empiezan a escuchar los vivas
a
San José, la Purísima y San Fernando
mientras
se unen en el camino
los
niños de la Isabel de Juanazo.
Mi
amiga Tere y Enrique de Benítez
y
la Pili de La Loma a la que acaba de conquistar
junto
a mis primas y a la Loli de López
y
a los niños de la Enriqueta llegando a la cuesta van.
Los
cinco niños de María Luisa
y
su Tere a la que tanto aprecio yo
y
la Mari Carmen, la Loli y la Cristina
con
la Lola de Ferrer sentada en su escalón.
Una
paraita señores
que
nos vamos a refrescar
en
la voz de Juanito Cuenca
con
la Carmen y sus chiquitines a la puerta del bar.
Tras
un merecido descanso
seguimos
todos con la promesa
y
gritando vivas al Santo
los
niños de la Dolores la Cueva.
Al
son de la música salen
la
Toñi, Salva y la María José
con
sus velitas para alumbrarle
y
pedirle a San Fernando con fe.
Junto
a ellos se pega nervioso
Richard
que esperaba en la esquina
que
enamoraba contento y meloso
a
esa morena guapa, la María José de Molina.
Tras
una rajita de la puerta
con
alegría y a la vez asustada
está
sentadita María Teresa
no
le gustaban los cohetes pero cuánto disfrutaba.
Seguimos
adelante el camino
unas
caritas salerosas no paran de sonreir
con
la mirada puesta en su Rey divino
la
Mari Carmen, la Dolores y la Antoñita de Madrid.
La
Pili y la Ali de pocas libras
y
la Vitoria de canuto con sus tres soles
y
una garganta gritando que vivan
al
paso de la Banda con sus tambores.
Los
niños de la Carmen La Fuente
y
los de chiquete que se unen también
los
de Luis y la Nati que esperan en frente
a
sus tíos Paco y Juani que a lo lejos se ven.
Parejillos
están los de la Antonia Prevenío
entre
ellos nuestro amigo Paco el municipal
que
se unen al santo con sus primos que han venío
contentos,
alegres y felices de verdad.
Sus
primos, los niños de Emilio y la Anita
que
a ver San Fernando han bajado un ratito
el
mediano y las niñas tan rebonitas
y
el mayor de ellos nuestro Paco el perito.
Un
poquito más abajo se escucha
de
los colorines su bonito trinar
pendientes
al paso de la Banda de Música
y
la promesa y la gente que vienen detrás.
Entre
ellos nuestro amigo Paco y flamante Chef
hoy
famoso por sus paellas y su cocina tradicional
del
que nos sentimos orgullosos junto a su Belén
y
también su Nuria que siempre a su lado está.
Los
niños de la Lola Caro
y
los chiquitines de Ranea y la Lucía
haciendo
palmas jalean al santo
de
la mano de sus primos los de la Lolita Pepe Díaz.
Requeteguapas
la Luisa y la María del minino
y
la Loli del Colmenar que pa la feria llegó
alzando
sus ojos hacia nuestro Patrón divino
junto
a sus novios le piden con cariño y con fervor.
Impecables
van llegando los niños del Gitano
tan
parejos y tan bonitos junto a su madre la Emilia
con
sus caritas de alegría cogidos de la mano
qué
entrañables recuerdos guardo de tan querida familia.
De
los Parrales, de Pulgarín de Sábar y de Vilo
de
La Viña, Los Molineros y también de la Haza del Río
a
ver a nuestro Patrón todos ellos han venido
en
un rincón de mi corazón os guardo a todos con cariño.
El
camino de vuelta vamos andando
dónde
su engalanado templo esperándole está
a
la Purísma, San José y a San Fernando
con
la música, los cohetes y los vivas sin parar.
Ya
mismo sonará la orquesta
y
junto a mis amigos vamos a disfrutar
me
siento afortunada, dichosa y contenta
cantaremos,
reiremos y nos pondremos a bailar.
Humildemente
agradecida, nerviosa pero feliz
En
esa misma noche reina de las fiestas yo fui
al
Gitano como compañero de baile elegí
y
me puso la corona Manolo el Colorín.
Ya
casi terminando mi historia y este bonito sueño
del
que tanto trabajo me va a costar despertar
lo
hago con un canto para ti mi Rey Eterno
dedicado
a los que se fueron y a los que esta noche a mi lado están.
FANDANGO
Ay
por tus hijos
yo
te pido San Fernando
que
intercedas por tus hijos
muy
bajito te voy rezando
por
la salud yo te suplico
Ay
por tu gentes y por sus campos
San
Fernando, mi Rey Divino...
¡¡¡¡¡
Muchísimas gracias a todos!!!!!
Bueno,
y ya para terminar, me vais a permitir que dedique los últimos
minutos de este Pregón para agradecer vuestra presencia aquí, en
esta noche tan especial, en esta noche en la que abrí mi corazón a
todos y espero de igual manera haberos hecho sentir y vibrar conmigo.
A
mis padres, Antonio y Antonia, gracias por darme tanto, además de lo
más preciado, la vida. Cada día quiero seguir mirándome en vuestro
espejo, en el que veo reflejados valores tan hermosos como son el
respeto, la humildad, la alegría, la honestidad y el amor y la
entrega hacia los demás.
Pido
esta noche a San Fernando bendito que no me faltéis nunca. Os quiero
con toda mi alma.
Mis
hermanos, mis sobrinos, tan inmensamente grandes e importantes para
mí, siempre a mi verita. Os adoro.
Mis
amigas, de la mano siempre, mi querida amiga Puri y mi Mari, Mari
Cruz, Vitoria, Tere, Loli, Marisol, Magdalena, Agustina y tantos
amigos que tengo la suerte de ver aquí esta noche. Gracias en
mayúscula por arroparme en esta noche mágica e inolvidable.
Y
ahora es el turno de mis personas favoritas, mis hijas, Tatiana y
Sheila, las que me ayudan a respirar cada día, las que están ahí
para darme ese empuje y esa fuerza ante las adversidades de la vida.
No me soltéis nunca.
Mis
nietos, Ángel, Paloma y Andrea, me tenéis loquita, y lo sabéis.
Os amo.
A
mis yernos, Dani y Andrés, como si fueseis mis hijos. Gracias por
venir a completar nuestra familia. También os quiero.
Ahora
quiero lanzar un beso al cielo a alguien, alguien que esta noche
estará feliz y contento, disfrutando conmigo. Sí, mi marido, José
Antonio. Te he sentido aquí en todo momento, a mi lado, y te doy
las gracias eternamente por quererme y apoyarme siempre, y por este
legado tan maravilloso que me dejaste, nuestras hijas. Para ti, mi
estrella. Te quiero.
QUE
VIVA SAN FERNANDO
QUE
VIVA SAN JOSÉ
QUE
VIVA LA PURÍSIMA
QUE
VIVAN LOS MAYORDOMOS
QUE
VIVAN LOS COSTALEROS
QUE
VIVA MONDRÓN Y VILO
En
Mondrón, a 27 de mayo de 2023
PREGÓN A CARGO DE Dña. PALOMA DÍAZ PÉREZ