José Antonio Frías ha estado siempre muy vinculado a sus raíces y en muchísimas ocasiones ha presumido de su tierra, en innumerables ocasiones escribió sobre los matices tan especiales del oro líquido de la Cooperativa San José Artesano de Mondrón. Es por ello que la Cooperativa este año otorga el premio COSECHERO 2018 a José Antonio Frías por promocionar la calidad de nuestros aceites año tras año.
JoséAntonio Frías se incorporó a la plantilla de diario Sur en 1980, después de dos años de prácticas en el periódico. Licenciado en la Facultad de Ciencias de la Información de Madrid, en la década de los ochenta compatibiliza su trabajo en Sur con el de corresponsal de TVE en Málaga y corresponsal de El País. En 1988 fue nombrado redactor jefe y en 1992 subdirector de Sur. Durante diecisiete años, entre 1995 y 2012, José Antonio Frías estuvo al frente del timón de mando del diario SUR desde el puesto de director; antes se había curtido durante años como redactor al pie de la noticia y ocupando cargos de responsabilidad de jefe de sección, redactor jefe y subdirector.
La cooperativa de Mondrón ha premiado al que fuera director de SUR durante 17 años, entre 1995 y 2012, José Antonio Frías, que es natural de esta pedanía perianense. El periodista sufrió en noviembre de 2013 un ictus, que le ha dejado graves secuelas, por lo que fue su mujer, la profesora de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UMA, Elena Blanco, la encargada de leer unas palabras que había escrito el propio Frías.
«Gracias a todos de verdad porque hoy he recibido el reconocimiento más querido. Una distinción que me traslada a Mondrón y que revive el amor a todo lo que este lugar significa. El amor de uno a su escuela. Mi escuela. Mi maestro, Don Segundo, que convenció a mi abuelo Francisco Ruiz para ir a estudiar fuera, Aquí había tan pocos recursos... Al final de los 60 y con solo unos añitos iba a diario desde La Viña hasta Mondrón, buscando la escuela», ha relatado su esposa. En su alocución, Blanco ha rememorado los recuerdos de infancia de Frías en la aldea, «cuando íbamos al olivo del tronco gordo».
«Recuerdo el trabajo del campo, los animales, los olivos: la dura tarea de varear un olivo verdial. Nada que ver con las otras variedades. Aquel aceite verdial con sabor a estera de almazara de los molinos tradicionales, hoy convertido en el mejor aceite del mundo. Lo siento así y lo digo con pasión. Por eso, en lo que he podido contribuir, he intentado siempre que nuestro aceite verdial, ahora único, fuera valorado como merece. Es nuestro orgullo y principal seña de identidad y debemos protegerlo de los foráneos», ha añadido Blanco.
Para terminar, ha segurado que la cooperativa de Mondrón ha dado «un paso de gigante, con sus nuevos envases en latón y vidrio de alta calidad, con un aceite nuevo de chuparse los dedos. Es un aceite con más sabor, más aroma, más finura, más moderno y más actual. Un pedazo de aceite», ha concluido. En la edición de abril de 2012 el Ayuntamiento ya reconoció con el premio Olivo Verdial de los Medios de Comunicación a José Antonio Frías.
Se trata del primer aceite de su segmento procedente de olivos verdiales, un aceite de oliva virgen extra con aroma intenso a aceituna fresca verde, hierba, acompañado de fantásticas notas de fruta fresca como plátano, manzana, ciruela, frambuesa y fruta tropical. Le siguen intensos recuerdos vegetales cómo el tomate verde y la alcachofa. Cerrando la espectacular fase olfativa con una amalgama de hierbas aromáticas como la menta, vainilla y flores frescas del campo.
En la boca "Único de Mondrón", penetra dulce, con picor y amargor sobrios y muy equilibrados. Vuelve a manifestarse el recuerdo de aceituna verde fresca e irrumpe la presencia de almendra verde y cítricos como la lima.
En conjunto "Único de Mondrón" ensambla suavidad, personalidad,armonía y complejidad.
No hay más, simplemente nuestro mejor aceite de oliva virgen extra jamás elaborado. Simplemente "Único de Mondrón".
Disponible en botella de 500ml y lata de 2.5 litros.
14/03/2018 - En la presentación del "ÚNICO" de Mondrón se han alcanzado muchos sueños y muchos años de briega por sacar al mercado de los aceites de calidad y alto prestigio un aceite verde de la variedad verdial de Vélez-Málaga. Es lo que se llama un aceite "premium", capaz de competir en concursos y merecer la consideración de los de los más exigentes paneles de catadores. Es un aceite que puede convertirse en el buque insignia de la expansión de los AOVEs verdiales de Periana y comarca.
Es lo que destacaron cada u o de los intervinientes en la mesa de la presentación. Ezequiel Martínez (Olivo verdial de Andalucía 2004 y antiguo productor del programa "Tierra y Mar" en Canal Sur) describió la singularidad de la variedad verdial de Vélez, su excepcional historia, sus características peculiares y sus excelentes cualidades para competir en el mercado de los aceites de calidad.
Elías Bendodo, presidente de la Diputación de Málaga, celebró la incorporación del aceite UNICO de Mondrón a la marca "Sabor a Málaga", que persigue posicionar en el mercado los productos agroalimentarios de los productores de la provincia de Málaga. Rafael Torrubia, alcalde de Periana, revivió sus experiencias infancia en el campo y afirmó que este aceite le evoca los olores a hierba verde y olivo, a campo y frutales, que anidan en su memoria. Pepe Alba, presidente de la Cooperativa San José Artesano de Mondrón, homenajeó a todos los productores, trabajadores y cooperativistas que han contribuido a hacer realidad algo que le parecía impensable y arriesgado, pero que señala el camino del futuro para un olivar tan "trabajoso" como el verdial.
Consoli Moreno, diseñadora de la marca y botellas de ÚNICO y demás envases del aceite de la Cooperativa de San José Artesano, reiteró la importancia del hecho diferencial del aceite y del paisaje, entre el mar y las sierras, de la variedad verdial, "personalidad singular y diferenciada" que han tratado con rigor de llevar a ala marca y envases. Francisco Casero, líder "histórico" del movimiento jornalero y campesino andaluz, fundador y presidente durante más de 20 años de ECOVALIA y actual presidente de la fundación SAVIA, además de Medalla de Andalucía 2017, insistieron en la importancia de incorporar los "valores añadidos" que tiene el campo andaluz a sus productos a fin de abrirse camino en el mercado agro-alimentario y frenar el despoblamiento y declive del mundo rural. Animó a los productores (campesinos) a decantarse por los cultivos ecológicos, que han convertido el campo andaluz en la referencia de la producción ecológica europea con un alto y rentable valor productivo.
Por último, cerró las intervenciones Francisco Lorenzo, presidente de Olearum. Cultura y patrimonio del Aceite, con una bello recorrido por los extraordinarios "monumentos" vivos de olivos verdiales que pueblan el término de Periana y colindantes. tesoro que animó a preservar y rentabilizar como incomparable "valor añadido".
Presentó a Daniel García Peinado, "capitán de la selección española de cocina", que nos adelantó el ajoblanco de altramuces, batido de ensaladilla malagueña y yogur, aderazados con aceite ÚNICO de Mondrón.
En plena moda de programas de televisión como “Maneras de educar”, de TVE; libros como “Las escuelas que cambian el mundo”, de César Bona; o “Escuelas creativas”, de Ken Robinson; noticias sobre el pacto por la educación o la necesidad de un cambio de modelo en nuestro sistema educativo; y sobre todo, la irrupción del término innovación pedagógica, en la pequeña aldea deMondrón, existe desde hace décadas una pequeña escuela rural que, sin haber modificado en demasía su forma de ser respecto a los últimos años, podría fácilmente ser un referente respecto a lo que debemos entender hoy día por educación.
Lo primero que nos llama la atención cuando nos acercamos a esta pedanía, situada a medio camino entre Periana, Alfarnatejo y Riogordo, es la tranquilidad que se respira, y que parece emanar de los olivos, algunos de ellos centenarios, que encontramos por doquier, y que son, no sólo el sustento de muchas de las familias que aquí viven, sino que también son un símbolo, un nexo de unión con la naturaleza que nos rodea y en muchas ocasiones, el hilo conductor de muchas de las actividades que se realizan en la escuela.
Entramos al CEIP Las Palomas, que es como se llama la escuela, y nos encontramos con paredes llenas de manualidades realizadas por los alumnos y alumnas, murales de los más diversos temas, copias de obras de arte, carteles con frases de motivación, un maceto-huerto, libros por todos lados, muchos libros, mandalas, un minimuseo con objetos de diversa índole, fotografías, una guitarra, botes de pintura y pinceles… Y en el aire, esa tranquilidad que parece haber cogido prestada del entorno.
En las pocas aulas que existen, alumnos de diversas edades comparten espacios y trabajan de forma más o menos autónoma, a veces cooperando entre ellos, a veces realizando tareas distintas, que suelen ir más allá de lo puramente académico.
Y es que en la cabecera de la página web del cole podemos leer “El mejor medio para hacer buenos a los niños es hacerlos felices” (Oscar Wilde). Y damos fe que aquí lo consiguen.
José Luis Jiménez, el actual director del centro, conoció el cole por una noticia en el periódico en el año 2004. Por una carambola llegó aquí un año después, y aquí se quedó. Se fue impregnando de las ideas de Joaquín Nebro, todo un referente a nivel provincial en cuanto al trabajo en escuelas rurales, y deGustavo Fernández, su alumno más aventajado. Y todavía hoy día, sigue luchando porque la escuela no pierda ni un ápice de su alma. Y no le pesa para nada tener que venir todos los días desde Málaga. Al contrario, “aunque no os lo creáis, aquí viene uno a un oasis de relax, de desconexión con el estrés diario”, nos dice.
Y el resto del profesorado no le va a la zaga. Rocío, cordobesa afincada en Torre del Mar, llegó también de forma casual, y ha rechazado plazas más cerca de su casa por quedarse aquí, implicándose en un proyecto que aunque pueda parecer un sacrificio personal, supone también un enriquecimiento en muchos aspectos. Ana, a la que tampoco le importa tener que venir todos los días desde Villanueva del Rosario, realiza las funciones de jefa de estudios, responsable económico o cualquier cosa que se tercie, desde arreglar una pantalla digital que no suena, hasta ponerse a preparar pan tostado para todos los niños y niñas o disfrazarse de oso para un miniteatro de fomento de la lectura. Y así podríamos seguir hablando del resto de maestras del centro.Inma, maestra de infantil, la segunda con más antigüedad en el cole, que viene todos los días desde Villanueva del Trabuco, y que se encarga de forma cariñosa de que los más peques del cole, los de infantil, se sientan como en su casa. O Trini y Sole, maestras interinas, que en su primer año en el cole ya tienen que claro que ojalá pudieran seguir en él durante el mayor tiempo posible.
Pero sin lugar a dudas, aquí los protagonistas son los niños y niñas. Ese ambiente especial de la escuela, hace que los maestros vengan con ilusión y se emocionen con su trabajo, y eso se transmite a los alumnos y alumnas. Y por supuesto a las familias, que son a la vez responsables en parte de ese ambiente y receptoras de esa ilusión. Un círculo.
Son las 9 menos cinco. Los maestros Jose y Ana han aparcado y puede que ya haya algún niño o niña esperando en la puerta. Suben, abren las persianas, encienden los ordenadores, las estufas si hace frío y sin prisa pero sin pausa, va apareciendo el resto del profesorado y todos los alumnos y alumnas, los más mayores solos, los peques con sus mamis de la mano, algunos en coche (vienen de Vilo o de Sabar, otras aldeas), otros andando… El “Buenos Días” suena por todos lados… Algunos abrazos, saludos “chocando” las manos, otros empiezan a contarnos algún suceso del día anterior, pero lo que más llama la atención es que absolutamente todos, vienen alegres y contentos.
Ya arriba, se sientan todos juntos en círculo y comienza a sonar música clásica u ópera (y a veces otros tipos de música, según efeméride del día o el proyecto que se esté trabajando). Bonita forma de empezar el día. Mientras todos escuchen en silencio, llegan algunos retrasados. Termina la audición, todos aplauden, se les comenta algo sobre lo que han oído y cada uno se dirige al aula que le corresponda.
Desde hace unos tres cursos, pusieron a funcionar un macro-proyecto que denominaron La escuela donde habitan los sueños. Consiste en un proyecto multifacético que engloba todas las actividades complementarias (“extracurriculares”) que se realizan en el centro durante todo el curso escolar, y que tienen, como objetivo fundamental, el desarrollo integral de los alumnos/as, en todos los campos de la vida, que conozcan el mundo que les rodea, como funciona y que estén preparados para afrontar su futuro.
En resumen, se trata de “conciliar” el trabajo curricular con el trabajo “extracurricular”. ¿Y cómo lo hicieron? Pues se les ocurrió unificar bajo un mismo proyecto, todas aquellas fiestas, celebraciones, efemérides, tradiciones… que pueden proporcionar a los niños y niñas valores y competencias que les faciliten vivir en el mundo que le rodea.
Todo lo realizado en el cole lo encaminan siempre hacia conseguir en los alumnos: Su autonomía, potenciar su creatividad, favorecer su crecimiento integral y ayudarle a conocerse a sí mismo y a los demás. Y para tal fin, entienden que es de vital importancia dos elementos: La implicación de toda la Comunidad Educativa (familia, administraciones, y en definitiva todo el pueblo) y “sacar” la escuela fuera de las cuatro paredes del colegio (contacto con todo lo que les rodea).
Y todo esto sin olvidar una premisa fundamental: Que los alumnos/as sean felices. Pero… ¿En qué se traduce todo esto en el día a día? Pues en un sinfín de actividades, todas interrelacionadas con el macro-proyecto, que va más allá de lo puramente académico: Talleres de poesías, de cuentos, de decoración y de juegos de mesa.
Múltiples actividades para el fomento de la lectura (préstamos, micro-teatros de animación realizados por el propio profesorado, “libro” del mes, compra de libros por parte de los alumnos, “bookcrossing”…). Semanas culturales mono-temáticas (Las han realizado ya de los más diversos temas: Egipto, China, Gloria Fuertes, en mundo árabe, Julio Verne…). Multitud de trabajo relacionado con distintas efemérides (Día del niño, de la Discapacidad, de la Mujer, de la Naturaleza, de la Mujer y la niña en la ciencia, de la Salud, de la poesía…).
Y también tienen un cine-club. Y en navidad van a casa de los niños y niñas a ver sus árboles y sus nacimientos. Y celebran Halloween, Carnaval y Día de Andalucía, Fiestas de otoño y de primavera, Octubre Picassiano. Y muchas excursiones (la siguiente prevista es ir al teatro Cánovas y al Museo Pompidou). Y tienen un Club de Atletismo y algunos fines de semana algunos chicos y chicas participan en carreras populares. Y muchas convivencias con las familias, ya que está claro que para poder realizar todo esto, su colaboración es determinante.
Y como no podía ser de otro modo, le dan mucha importancia al área de Educación Artística. ¿Qué hay un concurso de fotografía? Pues se les enseñan nociones básicas de fotografía y salen al pueblo a practicar. ¿Qué son los aniversarios de los fallecimientos de Magritte o de Gustav Klimt? Pues a realizar versiones de sus cuadros con distintas técnicas. O se van al campo a dibujar olivos. O hacen platos “picassianos” con arcilla. Y como colofón, teatro, mucho teatro, ya que opinan que es una de las actividades globalizadoras más enriquecedoras.
Y por supuesto que no olvidan trabajar los contenidos de las distintas áreas, ya sean incluyéndolos en los distintos sub-proyectos o trabajándolos específicamente. Hay tiempo para todo.
¿Sus últimas ocurrencias? Por un lado, aprovechar la celebración del Día de la Paz y el triste fallecimiento de la cantante del grupo The Cranberries, Dolores O’Riordan, para realizar una versión de su tema Zombie, que ha sido todo un éxito en las redes sociales. Porque todo lo que realizan lo exponen en su web (www.cprlaspalomas.es), en su muro de facebook (Ceip Las Palomas) y en su blog (imaginasluegoexistes.blogspot.com.es) y de esa manera las familias están totalmente al día de lo que sus hijos e hijas realizan en el cole. Y por otro lado, la puesta en marcha de un “cariñograma”, una especie de amigo invisible pero con mensajes de cariño.
Es imposible resumir en tan pocas palabras todo lo que hacen.
Hora del recreo. Mientras la maestra Rocío prepara té o café para algunas compañeras, la maestra Ana enchufa una plancha y comienza a preparar pan tostado con aceite para los alumnos. En el patio, los niños y niñas entran libremente a la sala donde guardan el material deportivo y cogen el que quieren: Balones, aros, cuerdas, colchonetas, ladrillos y picas de plástico… Otros están con juegos de mesa… Otros charlando… O en el tobogán que han sacado. Y todo el profesorado también en el patio con ellos. Hay una pequeña pelea entre dos pequeños, pero no son los maestros los que solucionan el “problema”, sino sus “tutores”. Lo llaman tutorización horizontal, cada alumno mayor es tutor de un pequeño. Lo hacen para trabajar la responsabilidad en los mayores. Y funciona.
Llega la hora de volver a las aulas, pero no suena ninguna alarma estridente, sino una bella melodía, que anuncia que hay que recoger el material y volver al trabajo.
Si fuera viernes, a las dos menos cuarto tendría lugar una asamblea con todo el centro al completo, donde se tratan temas importantes o simplemente uno dice lo que quiere. Pero hoy es miércoles y han estado con juegos de mesa. Casi es hora de irse y de nuevo están todos sentados en círculo. El maestro Jose tiene un libro en la mano, elige un cuento breve y se lo pasa a una de las alumnas. Todos se callan y la alumna empieza leer. Cuando termina, algunos se ríen, otros recogen y todos salen camino de sus casas. – ¡Hasta mañana, qué os divirtáis y seáis felices! –. Les dice el maestro.
¿Verdad que ésta podría ser la escuela donde se cumplen los sueños?
La cooperativa olivarera de San José Artesano, situada en la aldea perianense de Mondrón, en la provincia de Málaga ha iniciado la campaña 2017/18 con un proyecto basado primordialmente en la calidad. La idea final es obtener los mejores zumos posibles, acercándose a la excelencia del complejo y apasionante mundo virgen extra.
La actual junta directiva de la cooperativa es consciente de que “los tiempos cambian y las empresas deben adaptarse a las nuevas demandas”. En ese sentido, consideran que el universo del aceite de oliva virgen extra está evolucionando aceleradamente. La España del siglo XXI, país líder de la producción mundial, ahora comienza también a liderar la calidad, y lo hace mirando cara a cara, sin complejos, a los afamados zumos italianos.
En este nuevo escenario la provincia de Málaga en general, y su sierra en particular, tienen mucho que decir. Los consumidores nacionales y extranjeros son cada vez más exigentes, solicitan aceites más limpios, más frutados, más intensos y, en base a ello,
Desde la cooperativa de Mondrón consideran que se da la “tormenta perfecta” para poder hacer esta apuesta decidida por la calidad. Por un lado, cuentan con una materia prima excepcional: la aceituna de la variedad verdial de Vélez, que a su vez se apoya en otras variedades “forasteras” y que vegetan en un entorno único: la Axarquía de Málaga.
Con estas mimbres solo restan dos normas para completar la ecuación perfecta: recolectar en el momento adecuado y cuidar con esmero el proceso de extracción. En esto se ha centrado un proyecto de mejora y modernización que además, y esto es fundamental, esta sustentado en la pasión de una gente que cree en su territorio.
Las variedades de la Aldea de Mondrón, capitaneadas por la verdial de Vélez, han dado tradicionalmente aceites excepcionales, pero si, además, se aplican las técnicas de la nueva oleicultura: recolección en envero, limpieza absoluta en el proceso, extracción a baja temperatura... pues el resultado es aún más excepcional, es sorprendente, aceites más frutados, con verdes incisivos en nariz, zumos complejos que conjugan matices vegetales y frutales a la vez, y que además entran dulces en boca, en síntesis, son vírgenes extra que condensan la esencia de la Axarquía y la regalan a los sentidos.
En la cooperativa de San José Artesano están convencidos de que los aceites de esta campaña darán que hablar. Por eso, animan a los consumidores a probarlos y celebrar los aceites frescos de Mondrón, auténtico tesoro de la comarca de la Axarquía.
Escribir sobre las vicisitudes existenciales de una persona ausente que nos dejó para volar a ese “más allá” donde todos inexorablemente nos encontraremos algún día, es tarea frecuente que he acometido en varias ocasiones. También escribir en vida sobre una persona presente, mediante una entrevista o diálogo con ella, es algo que muchos profesionales de la información practican todos los días. También yo lo hice en el pasado, esporádicamente, con mejor o peor fortuna, sin ser un profesional de la comunicación… Pero escribir en vida —como hago ahora—sobre un hombre afectado por la terrible enfermedad de Alzhéimer es algo lacerante, penoso y lleno de dificultades, pues la esencia de una entrevista es la intercomunicación y el diálogo entre entrevistador y entrevistado. En el caso concreto que voy a relatar, el coloquio entre ambos resultó difícil, por no decir de imposible realización… Y todo a pesar de la amistad y buena sintonía que existió en el pasado entre él y yo. Pero como conocedor de su vida, tras bucear en su peripecia humana, extraje algunas conclusiones sobre su persona que expondré después.
MANUEL LUQUE ARREBOLA
El cerebro de las personas afectadas por esta terrible enfermedad neurodegenerativa e irreversible — cada día más alarmantemente extendida— es como un recóndito arcano donde las ideas se entremezclan y desdibujan hasta borrarse sin dejar esa huella indeleble que, más o menos profunda, perdura en la mente sana: la memoria. No puede afirmarse de ellas que “el recuerdo es el único paraíso del que no nos pueden echar”, como afirmó imprecisamente un conocido literato francés… En estas mentes, irreversible y progresivamente enfermas, los recuerdos se van y desdibujan sin que el sujeto pueda asirse a ellos ni nadie ayudarle a retenerlos… Todo muy triste y terrible… Pero hoy por hoy, irremediable, y como digo antes, con una prevalencia cada vez mayor.
No obstante, cuando una persona es tan conocida en la comarca como Manuel Luque Arrebola, Manolo “la Turca”, — 85 años cuenta cuando esto escribo— poco nos puede decir el interesado que la gente, vecinos y paisanos suyos, no conozcamos acerca de su trayectoria vital. No podrá relatarnos cosas de su vida pasada, pero los que tuvimos la suerte de tratarlo y conversar con él cuando se encontraba en plenitud de facultades mentales, si podemos decir la gran persona que es este hombre: buen vecino, sencillo, habilidoso trabajador, servicial, comunicativo, siempre afable y cariñoso con todos…
Vive en Los Parrales de Vilo— caserío Los Manzanares— asistido y apoyado en todo por el amor y el cariño de Victoria, su esposa, mujer ejemplar y abnegada que le dedica todos los momentos de su vida, y que cuenta con la colaboración y ayuda de sus hijos e hijas, éstas últimas residentes en Cataluña, pero que se desplazan frecuentemente a Periana para visitar a sus padres.
VICTORIA LUQUE MUÑOZ (SU ESPOSA)
Recuerdo muy especialmente las largas conversaciones que mantuve con él en los años anteriores a la aparición de los primeros síntomas de la enfermedad que le aqueja. Solía asistir con regularidad a las misas de difuntos que se ofrecen en la Parroquia de San Fernando Rey, en Mondrón. En nuestros pueblos la gente somos muy obsequiosos a la hora de hacer un cumplido o transmitir nuestras condolencias por el fallecimiento de algún miembro de la familia: defectos tenemos los que habitamos en estos pagos, pero la solidaridad y cercanía en tan dolorosas circunstancias es siempre espontánea y sincera… A nadie le faltan las muestras de cariño que, si no suprimen, al menos consuelan y actúan como lenitivo que mitiga el dolor ocasionado por la pérdida de un ser querido, experiencia a la que nadie escapa y que hemos vivido, o viviremos inexorablemente, en algún inesperado momento de nuestra existencia…
Próximo a la entrada de la sacristía del templo existe un poyo de cemento paralelo al acceso que conduce hasta el centro de la localidad. En este poyete nos sentábamos Manolo y yo, a la sombra de un viejo y rugoso olivo, testigo mudo, como otros muchos de la comarca, de antiquísimas historias que presenciaron y conservan como los viejos pergaminos… Allí, esperábamos la llegada del sacerdote, residente en Periana. No soy el sacristán de la parroquia ni tampoco esa es mi vocación——hoy las parroquias no generan beneficios para pagar sacristanes— sino un voluntario y asiduo colaborador. Durante el tiempo de espera, entre repique y repique de campanas, escuchaba con atención e interés las cosas que Manolo me contaba relativas a su pasado: la juventud, salpimentada con amores, a veces rocambolescos, el trabajo, casi siempre duro, mal retribuido y escaso, la familia y sus esfuerzos para sacarla adelante como casi todo el mundo hace, la convivencia con los vecinos más cercanos, siempre amistosa y cooperadora, expresión propia de la buena vecindad. Y así, poco a poco, me fue descubriendo los entresijos más íntimos de su alma.
También oía el relato de los sucesos más destacados que acaecían en el ámbito de nuestra comarca, y de este modo pude constatar que Manolo era una persona bien informada y conocedora de todo cuanto sucedía en nuestro entorno. Además, gozaba en aquella época de tan buena memoria, que nada hacía presagiar que con el imparable paso del tiempo pudiera oscurecerse… Su expresión, antes de la enfermedad que padece, era lenta y pausada como buen y ameno conversador. Las noticias que me transmitía no dejaban de despertar mi curiosidad dado que habitualmente no resido en esta localidad: mi estancia en ella es casi siempre temporal, y a veces esporádica, con la finalidad de acompañar a los deudos en algún entierro o asistir a una misa de difuntos, sin por ello dejar de echar un vistazo a mi modesto patrimonio rústico…
Durante su vida activa fue muy estimado como un excelente trabajador, hábil en las faenas agrícolas y dotado de una gran fortaleza física. Y también por las muchas destrezas que poseía, entre ellas las de “curandero” o persona con una capacidad especial para el ejercicio de ciertas prácticas curativas. Periana ha sido siempre tierra fértil en expertos curanderos de las más diversas dolencias. Conocí en mi infancia y adolescencia a varios ellos, algunos de los cuales recuerdo con especial cariño, como es el caso de La Platera, viejecita dulce, encanecida y con una pronunciada cifosis dorsal propia de su avanzada edad, mujer sobre la que escribiré algún día como expresión de mi gratitud por el bien, al menos psicológico, que me hizo… Estas personas merecen ser recordadas y reconocidas públicamente por los muchos achaques e indisposiciones leves que curaron, o al menos paliaron, en la población empobrecida, cuando la medicina oficial — entonces “en mantillas” —estaba alejada del alcance de muchas personas en los tiempos de penuria económica y oscurantismo que corrían, no obstante haber sido nuestro pueblo residencia de muy buenos y excelentes galenos, que aplicaban con acierto los limitados medios que los conocimientos científicos del momento —y también la siempre condicionante economía — ponían a su alcance.
Algunos de estos curanderos eran visitados por personas procedentes de más allá de nuestros límites municipales. Y sin duda, Manolo ha sido uno de ellos. Su destreza ha consistido primordialmente en la curación, mediante suaves masajes, de las dolencias más comunes que afectan a los tendones o cuerdas, como la tendinitis o inflamación de los mismos: nada de sugestión, oraciones ni potingues… Sólo el suave deslizar de sus manos por las zonas enfermas bastaba para eliminar el dolor y restablecer la funcionalidad del miembro afectado. Su habilidad para estos menesteres era innata: “el curandero nace y no se hace”, reza un adagio.Lo mismo que se dice de los buenos artistas…
La gente de la comarca, cuando alguien padecía alguna de estas tan comunes dolencias, aconsejaba:
—Llama a Manolo “La Turca”, y verás qué pronto te quita el dolor…
Entonces, Manolo, siempre disponible, con la calma y proverbial paciencia que le caracterizan, , “desmontaba las cuerdas y las hacía regresar a su sitio” mediante suaves y delicados masajesTodo ello sin dolor ni necesidad de recurrir a los conocidos analgésicos, entonces en sus albores, ni tampoco a pócimas de hierbas o plantas medicinales de dudosa eficacia más allá del efecto placebo y a las que tantas personas solían acudir en el pasado con la esperanza, casi siempre frustrada, de encontrar un rápido remedio a los males que padecían.
Pero no solamente curaba estas afecciones en los adultos como hoy haría un avezado fisioterapeuta. También los bebés aquejados de acumulación de gases en el vientre, que hacen que el pequeño se sienta hinchado, lloroso e incómodo, síntomas muy conocidos por esas innatas y excelentes pediatras que son las madres, eran curados por Manolo mediante suaves golpecitos en la espalda o leves masajes en la barriguita… Los niños, me dice un vecino, amigo común de ambos, entraban en casa de Manolo compungidos y llorosos, como es habitual en este tipo de dolencias infantiles, y salían sonriendo liberados de su dolor abdominal… Mucha gente decía: tiene “gracia” para curar… Y no, la gracia es otra cosa… No hacía milagros… Tenía, como otras muchas personas antes y después tuvieron, habilidad y talento natural para ello. Los llamados remedios caseros o medicina popular ha coexistido siempre con la oficial o académica, aunque a decir verdad, la primera ha ido perdiendo cada vez más terreno ante los espectaculares avances de ésta última. Pero la fascinación por lo sencillo y simple continúa existiendo, sobre todo, cuando otros remedios fracasan y el enfermo pierde la esperanza porque le dicen la verdad, a veces con crudeza y ausencia de piedad, sobre la irreversibilidad y pronóstico negativo de la enfermedad que padece. Es entonces, cuando muchos de estos enfermos desahuciados cambian—casi siempre vana ilusión— la farmacia por la herboristería, el medicamento por la infusión de hierbas…
¡Ah!, y todo lo hacía sin cobrar nada ni recibir dádiva alguna, ni siquiera como recompensa por el tiempo invertido…! Todo gratis y con el aderezo del amor y la bondad… Con el altruismo y generosidad de los grandes.
Me cuentan amigos y compañeros suyos de trabajo en sus años de juventud, cuando trabajaba como jornalero en las labores propias de “las caleras”, en compañía de sus parientes “los molineros”, ocupación muy frecuente en aquellos tiempos, que durante las pausas, recesos o descansos propios de tan dura faena, Manolo se apartaba del grupo de compañeros de trabajo, y a la sombra de un arbusto, cogía papel y lápiz para dedicar su tiempo de descanso a componer poesías y coplas sobre temas o sucesos acaecidos en la comarca. Y a decir de sus compañeros de faena, eran tan cadenciosos que guardaban la debida proporcionalidad en los acentos, rimas y pausas. Otra habilidad de su vida…
Así ha vivido siempre Manolo. Por todo ello se aprecia y quiere por propios y extraños… No está solo ni aislado en la oscuridad de su cerebro: le acompañan y quieren, además de sus familiares, los muchos amigos que tuvo y tiene.