lunes, 12 de junio de 2017

Manuel Luque Arrebola "Un hombre todo bondad y cercanía" por D. Segundo Pascual Toledo.


MANUEL LUQUE ARREBOLA
(MANOLO “LA TURCA”)
UN HOMBRE  TODO BONDAD Y  CERCANÍA
Escribir sobre las vicisitudes existenciales de una persona ausente que nos dejó para volar a ese “más allá” donde todos inexorablemente nos encontraremos algún día, es tarea frecuente que he acometido en varias ocasiones. También escribir en vida sobre una persona presente, mediante una entrevista o diálogo con ella, es algo que muchos profesionales de  la información practican todos los días. También yo lo hice en el pasado, esporádicamente, con mejor  o  peor fortuna, sin ser un profesional de la comunicación… Pero escribir en vida —como hago ahora—sobre un hombre afectado por la terrible enfermedad de Alzhéimer es algo lacerante, penoso y lleno de dificultades, pues la esencia de una entrevista es la intercomunicación y el diálogo entre entrevistador y entrevistado. En el caso concreto que voy a relatar, el coloquio entre ambos resultó difícil, por no decir de imposible realización… Y todo a pesar de la amistad y buena sintonía que existió en el pasado entre  él y yo. Pero como conocedor de su vida, tras bucear en su peripecia humana, extraje algunas conclusiones sobre su persona que expondré después.
MANUEL LUQUE ARREBOLA
El cerebro de las personas afectadas por esta terrible enfermedad neurodegenerativa e irreversible — cada día más alarmantemente extendida— es como un recóndito arcano donde las ideas se entremezclan y desdibujan hasta borrarse sin dejar esa huella indeleble que, más o menos profunda, perdura en la mente sana: la memoria. No puede afirmarse de ellas que “el recuerdo es el único paraíso del que no nos pueden echar”, como afirmó imprecisamente  un conocido literato francés… En estas mentes, irreversible y progresivamente enfermas, los recuerdos se van y desdibujan sin que el sujeto pueda asirse a ellos ni nadie  ayudarle a retenerlos… Todo muy triste y terrible… Pero hoy por hoy, irremediable, y como digo antes, con una prevalencia cada vez mayor.
No obstante, cuando una persona es tan conocida en la comarca como Manuel Luque Arrebola, Manolo “la Turca”, — 85 años cuenta cuando esto escribopoco nos puede decir el interesado que la gente, vecinos y paisanos suyos, no conozcamos acerca de su  trayectoria vital. No podrá  relatarnos cosas de su vida pasada, pero los que tuvimos la suerte de tratarlo y conversar con él cuando se encontraba en plenitud de facultades mentales, si podemos decir la gran persona que es este hombre: buen vecino, sencillo, habilidoso trabajador, servicial,  comunicativo, siempre afable y cariñoso con todos…
Vive en Los Parrales de Vilo— caserío Los Manzanares— asistido y apoyado en todo por el amor y el cariño de Victoria, su esposa, mujer ejemplar y abnegada  que le dedica todos los momentos de su vida, y que cuenta con la colaboración y ayuda de sus hijos e hijas, éstas últimas residentes en Cataluña, pero que se desplazan frecuentemente a Periana para visitar a sus  padres.
VICTORIA LUQUE MUÑOZ (SU ESPOSA)
Recuerdo muy especialmente las largas conversaciones que mantuve con él en los años anteriores a la aparición de los primeros síntomas de la enfermedad que le  aqueja. Solía asistir con regularidad a las misas de difuntos que se ofrecen en la Parroquia de San Fernando Rey, en Mondrón. En nuestros pueblos  la gente somos muy obsequiosos a la hora de  hacer un cumplido o transmitir nuestras condolencias por el fallecimiento de algún miembro de la familia: defectos tenemos los que habitamos en estos pagos, pero la solidaridad y  cercanía en  tan dolorosas  circunstancias  es siempre espontánea y sincera…  A nadie  le faltan  las muestras de cariño que, si no  suprimen, al menos consuelan  y  actúan  como lenitivo  que mitiga  el dolor ocasionado  por la pérdida de un ser querido, experiencia  a la que nadie  escapa y  que hemos vivido, o viviremos inexorablemente, en algún inesperado momento de nuestra existencia…
Próximo a la entrada de la sacristía del templo existe un poyo de cemento paralelo al acceso que conduce hasta el  centro de la localidad. En este poyete nos sentábamos Manolo y yo, a la sombra de un viejo y rugoso olivo, testigo  mudo, como otros muchos de la comarca, de antiquísimas historias que presenciaron y conservan como los viejos pergaminos… Allí,  esperábamos la llegada del sacerdote, residente en Periana. No soy el sacristán de la parroquia  ni tampoco esa es mi vocación——hoy las parroquias no  generan beneficios para pagar  sacristanes— sino  un voluntario y asiduo colaborador. Durante el tiempo de espera, entre repique y repique de campanas, escuchaba con atención e interés las cosas que Manolo me contaba relativas a su pasado: la juventud, salpimentada con amores, a veces rocambolescos, el trabajo, casi siempre duro, mal retribuido y escaso, la familia y sus esfuerzos para sacarla adelante como casi todo el mundo hace, la convivencia con los vecinos más cercanos, siempre amistosa y cooperadora, expresión   propia de la buena vecindad. Y así, poco a poco, me fue descubriendo  los entresijos más íntimos  de su alma.
También oía el relato de los sucesos más destacados que acaecían en el ámbito de nuestra comarca, y de este  modo  pude constatar que Manolo  era una persona bien informada y conocedora de todo cuanto sucedía en nuestro entorno. Además, gozaba en aquella época de tan buena memoria, que nada hacía presagiar  que con el imparable paso del tiempo pudiera oscurecerse… Su expresión, antes de la enfermedad que padece, era lenta y  pausada como   buen y ameno conversador.  Las noticias que me transmitía no dejaban de despertar mi curiosidad dado que habitualmente no resido en esta localidad: mi estancia en ella es casi siempre temporal, y a veces esporádica, con la finalidad de acompañar a los deudos en algún entierro o asistir a una misa de difuntos, sin por ello dejar de echar un vistazo a mi modesto patrimonio rústico…
Durante su vida activa fue muy estimado como un excelente trabajador,  hábil en las faenas agrícolas y dotado de una gran fortaleza física. Y también por las muchas destrezas  que poseía, entre ellas las de “curandero” o persona con una capacidad especial para el ejercicio de ciertas prácticas curativas. Periana ha sido siempre tierra fértil en  expertos  curanderos de las más diversas dolencias. Conocí en mi infancia y  adolescencia  a varios ellos, algunos de los cuales recuerdo  con especial cariño, como es el caso de La Platera, viejecita dulce,  encanecida y con una pronunciada cifosis dorsal propia de su avanzada edad, mujer sobre la que  escribiré algún día como expresión de mi gratitud por el  bien, al menos psicológico,  que me  hizo… Estas personas  merecen  ser recordadas y reconocidas  públicamente  por los muchos achaques e indisposiciones  leves que curaron, o al menos paliaron,  en la población empobrecida, cuando la medicina oficial —  entonces  “en mantillas” —estaba alejada  del alcance de  muchas  personas en los tiempos de penuria económica y oscurantismo que corrían, no obstante  haber sido nuestro pueblo residencia de muy buenos y  excelentes  galenos, que aplicaban con  acierto los  limitados   medios  que los conocimientos científicos del momento —y también la siempre condicionante economía —  ponían  a su  alcance.
Algunos de estos  curanderos eran visitados por personas procedentes de más allá de nuestros límites municipales. Y sin duda, Manolo ha sido uno de ellos. Su destreza ha consistido primordialmente en la curación, mediante suaves masajes, de las dolencias más comunes que afectan a los tendones o cuerdas, como la tendinitis o inflamación de los mismos: nada de sugestión, oraciones ni potingues… Sólo el suave deslizar de sus manos por las zonas enfermas bastaba para eliminar el dolor y restablecer la funcionalidad del miembro afectado. Su habilidad para estos menesteres era innata: “el curandero nace y no se hace”, reza un adagio. Lo mismo que se dice de los buenos  artistas…
La gente de la comarca, cuando alguien padecía alguna de estas tan comunes dolencias, aconsejaba:
—Llama a Manolo “La Turca”, y verás qué pronto te quita el dolor
Entonces, Manolo, siempre disponible, con la calma y proverbial paciencia  que le caracterizan, , “desmontaba las cuerdas y las hacía regresar a  su sitio”  mediante suaves y delicados masajes Todo  ello sin dolor ni necesidad de recurrir a los conocidos analgésicos, entonces en sus albores, ni tampoco a pócimas de hierbas o plantas medicinales de dudosa  eficacia más allá del efecto placebo y a las que tantas personas  solían acudir en el pasado  con la esperanza, casi siempre frustrada, de encontrar un rápido remedio a los males que padecían.  
Pero no solamente curaba estas afecciones en los adultos como hoy haría un avezado fisioterapeuta. También los bebés aquejados de acumulación de gases en el vientre, que hacen que el pequeño se sienta  hinchado, lloroso e incómodo, síntomas muy conocidos por esas innatas y excelentes pediatras que son las madres, eran curados por Manolo mediante suaves golpecitos  en la espalda o leves masajes en la barriguita… Los niños, me dice un vecino, amigo común de ambos, entraban en casa de Manolo compungidos y llorosos, como es habitual en este tipo de dolencias infantiles, y salían sonriendo liberados de su dolor abdominal… Mucha gente decía: tiene “gracia” para curar… Y no, la gracia es otra cosa…  No hacía milagros… Tenía, como otras muchas personas antes y después tuvieron, habilidad y talento natural  para ello. Los llamados  remedios caseros o medicina popular ha coexistido siempre con la oficial o académica, aunque a  decir verdad,  la primera ha ido perdiendo cada vez  más terreno ante los espectaculares avances  de ésta última. Pero la fascinación  por lo sencillo y simple continúa existiendo, sobre todo, cuando otros remedios fracasan y el enfermo pierde la esperanza  porque le dicen la verdad, a veces con crudeza y ausencia de  piedad, sobre la   irreversibilidad y pronóstico negativo de la  enfermedad que padece. Es entonces, cuando  muchos de estos enfermos desahuciados  cambian—casi siempre vana ilusión—  la farmacia por la herboristería, el medicamento por  la infusión de hierbas…  
¡Ah!, y todo lo hacía sin cobrar nada  ni recibir dádiva alguna, ni siquiera como recompensa por el tiempo invertido…!  Todo gratis y con el aderezo del amor y la bondad… Con el altruismo y generosidad de los grandes.
Me cuentan amigos y compañeros suyos de trabajo en sus años de juventud, cuando trabajaba como jornalero  en las labores propias de “las caleras”, en compañía de sus parientes “los molineros”, ocupación muy frecuente en aquellos tiempos, que durante las pausas, recesos o descansos propios de tan dura faena, Manolo se apartaba del grupo de compañeros de trabajo, y a la sombra de un arbusto, cogía papel y lápiz para dedicar su tiempo de descanso a componer poesías y coplas sobre temas o sucesos acaecidos en la comarca. Y a decir de sus compañeros de faena, eran tan cadenciosos que guardaban la debida proporcionalidad en  los acentos, rimas y pausas.  Otra habilidad de su vida…
Así ha vivido siempre Manolo. Por todo ello se aprecia y quiere por propios y extraños… No está solo ni aislado en la oscuridad de su cerebro: le acompañan y quieren, además de sus familiares, los muchos amigos que tuvo y tiene.
Segundo PASCUAL TOLEDO

                                                                                                                    Diciembre de  2016.

viernes, 21 de octubre de 2016

Bar Cuenca, uno de los16 sitios de comida buena, bonita y barata para recorrer la provincia de Málaga.

15/10/2016 - www.diariosur.es
Bar Cuenca. Mondrón, Periana
Adentrarse en la Alta Axarquía es ya un placer para cualquier viajero, pero, si, además, tiene una recompensa gastronómica como el Bar Cuenca, en la aldea de Mondrón, la experiencia es mucho más gratificante. Sus platos de migas ‘a lo bestia’ o su ‘corbata al horno’ (un sabroso costillar) saciarán los apetitos más voraces. Además, tienen muchos platos de temporada, como su porrilla (revuelto) de setas o sus ‘parpuchas’ (tortillitas de bacalao’). Se puede tapear bien en su barra, pero en su salón se disfrutará de unas vistas espectaculares al olivar verdial de Periana. 

MÁS INFORMACIÓN DE BAR CUENCA
El Bar Cuenca de Mondrón se inauguró el 13 de Junio de 1982, comenzó siendo un bar pequeñito, con un solo salón, hoy día cuenta ya con tres salones pero sigue manteniendo el sabor y el aspecto de esos bares de pueblo donde comer buena comida casera.
Nada más entrar nos encontramos un pequeño salón y la barra donde Juan Cuenca Ferrer, el dueño, nos atiende amablemente. Como en muchos bares de pueblo encontraremos alguna mesa de jubilados jugando a las cartas o al dominó.
Luego encontramos otro salón-comedor y al final otro salón que tiene unas vistas espectaculares.
Las comidas del Café Bar Cuenca son caseras, sencillas y riquísimas.
Suelen tener sopas de espárragos, del puchero, ensaladas, migas a lo bestia (con chorizo, lomo y huevo frito y pimiento), choto al ajillo, chuletitas de cordero, solomillo al vino de Málaga y muchas cosas más, siempre teniendo en cuenta que es un Bar de un pequeño pueblo y no siempre tendrán de todo.
También podemos encontrar postres exquisitos, como el puding de café y de nueces, arroz con leche, melocotón en almíbar echo por Carmen al baño María, carne de membrillo echo también artesano.
Sin olvidar esos vinos de Málaga que seguro que Juan te pone alguno bueno. Hacen un licor de membrillo artesano que no debes dejar de probar.
Datos de Interés de Bar Cuenca:
Dirección: Calle Fina nº 4
29710 Mondrón (Aldea del Pueblo Málagueño de Periana)

Teléfono: 952 53 78 42

miércoles, 1 de junio de 2016

Encierro y Pregón de las Fiestas de San Fernando Rey con Dña. Teresa Ortega Mostazo.


PRESENTACIÓN PREGONERA

Buenas noches y bienvenidos todos a la clausura de las fiestas patronales de la aldea de Mondrón, en honor a San Fernando Rey.
En primer lugar queremos agradecer especialmente a todas las mujeres que colaboran desde hace más de 25 años colocándole las flores a los tronos de nuestra iglesia, para que cada año luzcan con un colorido distinto.
Hemos pretendido que estos días sean momentos de felicidad, alegría, diversión y reencuentro y esperamos haber podido satisfacer todas las expectativas y la confianza depositada en nosotros para la realización de estas fiestas patronales.
Aprovechamos la ocasión para mostrar nuestro más sincero agradecimiento a todas aquellas personas, establecimientos, comercios, sociedades, cooperativas y Administraciones Públicas, que han colaborado de manera desinteresada en estas fiestas patronales.
Este año, hemos querido estrechar los lazos, especialmente con la aldea de Vilo, ya que ambas aldeas están interrelacionadas desde tiempos inmemoriables y es por ello que nuestras fiestas hay que considerarlas y entenderlas de Mondrón y Vilo, por varios motivos importantes. Tras la desaparición de la ermita de Vilo, este enclave donó la Purísima Concepción y el cáliz a nuestra iglesia en segundo lugar decir que, parte del recorrido de nuestra procesión discurre por sus tierras, en tercer lugar, el reconocimiento de Mondrón en toda la provincia de Málaga de la Cooperativa Olivarera de San José  y su excelente aceite, gran parte de su producción se encuentra en terrenos de Vilo.
Desde los comienzos de la fundación de la Hermandad de San Fernando, muchos han sido los mayordomos de Vilo que cada año han desfilado por nuestras fiestas, colaborando activamente y aportando su granito de arena. Ese fue el deseo de los mayordomos fundadores y ese es también nuestro deseo.
Es por ello que queremos rendirle este pequeño homenaje a la aldea de Vilo y muy especialmente por el trabajo y esfuerzo que han realizado dos de sus vecinos Antonio Ortíz Moreno y Ana María Villa Silva y a todos los mayordomos 2016,  por habernos permitido trabajar codo con codo durante un año, por mostrar el camino a la unión y el respeto, por continuar y preservar las tradiciones de nuestra tierra. (Un fuerte aplauso)
De la misma manera hemos querido afianzar los lazos que nos unen a la vecina aldea de la Viña, sus vecinos han sido, son y serán parte de nuestra aldea, parte de nuestra comunidad.
Cada persona guarda una historia importante que contar y dadas las características de nuestra candidata elegida, entendíamos que podía transmitir los recuerdos de su niñez de una manera especial, vínculos que han sido muy estrechos y sentidos.
Fue una bonita casualidad que nos cruzaramos en tu camino y que aceptaras nuestra ilusión de llenar estas fiestas con un nuevo mensaje… queremos desearte que este momento sea otro precioso recuerdo que guardes para siempre.
Es por ello que los Mayordomos 2016 hemos decidido que este año sea la pregonera y ponga el broche final a estas fiestas patronales, Dña. Teresa Ortega Mostazo.

Le damos la bienvenida y un fuerte aplauso.




PREGÓN FIESTAS SAN FERNANDO REY 2016


Excelentísimo señor alcalde, autoridades, mayordomos y mayordomas, vecinos, familiares,  amigos y paisanos, buenas noches a todos.

 Espero que hayáis disfrutado de estas fiestas y que sigáis disfrutando lo que queda de ellas. Me gustaría empezar pidiendo un aplauso para las mayordomas y mayordomos de este 2016: Pili, Gema, María, Ana Mari, Ismael, Enrique, José, Antonio y Juani (aplauso) quería agradeceros a vosotros y en general para todos los mayordomos que año tras año han trabajado, trabajan y trabajarán de forma totalmente desinteresada con esfuerzo, constancia, dedicación, quitándose tiempo  a ellos y a sus familias,  para  que podamos disfrutar estas fiestas.

También me gustaría pedir un aplauso para los portadores y portadoras de San Fernando, La Purísima y San José....

Cuando Pili me comentó que tenía que apoyarla en un proyecto y que no podía decirle que “no” pensé´:
“será realizar algún voluntariado en una ONG  o dar alguna charla sobre logopedia y dije para mí, sin problema”.

Cuando las mayordomas me explicaron en qué se basaba dicho proyecto, lo primero que se me vino a la cabeza fue: “yooo, pero si hay personas que lo harían muchísimo mejor”

 No pude negarme a su petición, sobre todo por un motivo que os comentaré más adelante. Así que sinceramente espero no defraudar a nadie y especialmente a las y los mayordomos de este año.

Esa noche ya en la casa de mi padre... tardé  bastante en quedarme dormida,  pensando cómo podía enfocar dicho “proyecto”. Llegando a la conclusión que lo más honesto era hablar de mi relación con la aldea de Mondrón, con su gente y con San Fernando. Con ello quiero deciros que he hecho este pregón con todo el cariño y el respeto que la ocasión y vosotros os merecéis.

Mi primera toma de contacto teniendo ya uso de razón, fue mi incorporación a la escuela (que la tenemos justo aquí) Que de recuerdos: los olores del material, de los lápices, de la plastilina, el ruido de los pájaros, de una burra.

Sí, yo estudie en una escuela unitaria, donde niñas y niños de distintas edades compartíamos un mismo espacio físico, aprendiendo unos de otros. 

Aunque para ser honesta  mi primera maestra fue mi madre... ella me enseño a leer y a escribir. Ya que me incorporé con 6 años al sistema educativo.

 Mi madre, sin saberlo, estaba aplicando una corriente pedagógica que se llama “homeschooling”, lo que viene a ser ENSEÑAR en casa y no digo EDUCAR e INCULCAR VALORES, que eso también lo hacía junto con mi padre.

Mi incorporación tardía al sistema educativo se debió a que mis hermanos y yo nos criamos en la Aldea de la Viña que está a un kilómetro y medio ( más o menos no? Depende de los puntos que se tomen como referencia), y mi madre consideraba que éramos muy pequeñitos para hacer esa caminata dos veces al día, así que apuró al máximo tiempo para en matricularnos en la escuela.

Si me lo permitís os voy a contar una anécdota, como mi hermana Marí y yo éramos  tan pequeñitas a mi madre se le ocurrió la brillante idea de tejernos un gorrito rojo a cada una para poder seguirnos por el camino. Recuerdo, que algunos días cuando volvíamos de regreso nos decía:

“os habéis entretenido en la huerta de los caros”
Y yo pensaba cómo lo sabe?

- El gorrito rojo.

LO QUE NO SEPAN LAS MADRES.

Nosotros somos 4 hermanos: mi hermana Marí, mi hermano Antonio, mi hermana Almudena y yo, los 4  hicimos la comunión en la iglesia que tenemos a mi espalda.

Recuerdo especialmente la comunión de mi hermana Almudena y la mía.

La mía... la recuerdo con mucho cariño y con mucha ilusión y os aseguro que no era por los regalos, ya que por aquel entonces, las comuniones no alcanzaban la magnitud de lo que se han convertido en la actualidad, o al menos en mi familia.

Recuerdo que fue el Señor cura quién me ayudó en  la confesión a reconocer cuales eran mis pecados: “pelearme con mis hermanos, no hacer caso a mis padres y decir alguna que otra palabrota”

También recuerdo que ese día hice la comunión junto a: Ana Marí, Susana, Eva, David, Ángel y Juan Salva, creo que no he olvidado a nadie. 

Antes de continuar quiero deciros que al llegar a esta parte del pregón siempre me emociono, de hecho he cambiado, palabras, frases, expresiones, pero cuando entran en juego los sentimientos no sirve de nada ninguna estrategia. Y como quiero decir esto, me disculpáis si se me quiebra la voz y me salen algunas lagrimillas.

Allá vamos,

Todos pasamos por momentos difíciles, complicados y dolorosos a lo largo de nuestras vidas.  Hace justamente 20 años mi hermana pequeña hizo la comunión. Aquí en la iglesia de San Fernando Rey, para esa fecha la enfermedad de mi madre estaba ya muy avanzada y ni ella ni mi padre pudieron asistir a la ceremonia.

 Mis hermanos y yo además de estar arropados en todo momento por mis abuelos, mis tías, mis tíos y primos. También sentimos el apoyo y el cariño de todas las personas que allí estuvieron, tanto dentro como fuera de la iglesia. Gente de Mondrón, de Vilo, del Asa del Río, de los Marines, de Sabar, de la Viña, de Pulgarin. A todos los que estáis y a los que por desgracia ya se fueron. Gracias de corazón.

Como todos sabemos la vida sigue, y años después me destinaron a Sevilla.

Cada vez que llegas a un colegio es lógico que te pregunten cómo te llamas, de que especialidad eres y de dónde vienes, yo siempre les decía que soy de Periana, de la Axarquía malagueña.

 Entonces mis compañeros me respondían:

 “ah eres de pueblo?”

Y yo les decía: No… SOY DE CAMPO. Me crié en el cortijo La Viña, Aunque hace ya algunos años le cambiaron el nombre, ahora se considera Aldea. Está entre la Aldea de los Marines y la Aldea de Mondrón.

Y que es típico de allí?, me preguntaban.

El aceite de oliva virgen extra variedad verdial con un grado de acidez mínima entre 0.2 y 0.4. Les respondía.

Así que hayá iba yo de vuelta al trabajo con unas cuantas cajas de aceite para mis compañeros. Todos y cada uno de los que lo probaron  alabaron la calidad de nuestro aceite.

Durante los 6 años que viví allí aprendí entre otras cosas, que Sevilla es el único lugar de Andalucía donde el chaleco tiene mangas, que sus cabrillas son nuestros caracoles, y nuestros caracoles son sus cabrillas, que el agua que pasa por el puente de Triana, no pertenece al río Guadalquivir, sino a su dársena. También aprendí un poco de su arquitectura y de su historia.

Coincidencias de la vida el patrón de la Capital Hispalense es San Fernando Rey.
 Rey, porque verdaderamente fue Rey de Castilla. Fernando III hijo de Berenguela I, reina de Castilla, y Alfonso IX, rey de León. Hay disparidad en relación al lugar de nacimiento… Zamora o  Ciudad Real. Y también en relación a su año de nacimiento, que pudo producirse en el periodo que abarca desde 1.199 a 1.201.

Se casó  dos veces y tuvo 13 hijos. Siendo uno de ellos  Alfonso X El Sabio.

Ya en su época lo consideraban el Rey Santo, incluso opinan que es el rey más santo que ha tenido España.  Comentan que fue un verdadero modelo de gobernante, de creyente, de padre, esposo y amigo.

El fue quién instauró el Castellano como lengua oficial frente al latín. También se dice de él que era un hombre de palabra y cumplía lo prometido aunque le costara mucho sacrificio… Valor éste que en la actualidad se debería de fomentar.

Sus empleados y hasta sus mismos enemigos reconocían que su vida era un continuo buen ejemplo para todos.

 Los historiadores de ese tiempo declararon:

 “Nada semejante en santidad se ha visto jamás en los reyes de nuestra patria”.

 Uno de sus biógrafos lo llamaba: “el santo y bienaventurado rey Don Fernando”.

Fernando III, tuvo varias visiones de la Virgen María a lo largo de su vida, de ahí que se ganará ya en vida fama entre sus nobles de ser una persona santa.
Dicen que su mayor penitencia fue sufrir 24 años continuados de guerra por tener que defender  la patria. Y que pasaba muchas noches sin dormir rezando.
Comentan.. que cuando le preguntaban por esta acción, él respondía:
 “ Me quedo sin dormir para que Dios los bendiga de tal manera a ustedes, que puedan dormir tranquilos”.

Falleció en el Alcázar de Sevilla el 30 de mayo de 1252. El descubrimiento de su cuerpo incorrupto aceleró todo el proceso por lo que hoy es conocido como el “Rey Santo”. Siendo  canonizado e1 7 de febrero de 1671 por el Papa Clemente X. Sus restos reposan en la Capilla Real de la Catedral de Sevilla.

Esta información ha sido contrastada y extraída de varias fuentes,  usando principalmente:
-El libro “ vidas de santos”.
-  Y el blog (Periana y Pedanías) creado y administrado por Gema Frías Luque aquí presente . Un blog que supera el millón doscientas mil visitas, Gema enhorabuena y felicitaciones realizar una labor encomiable dando difusión desinteresadamente de todo lo que ocurre en este trocito de nuestra Axarquía.

Para finalizar me gustaría contaros un cuento,

Realmente es la adaptación que he hecho de un cuento de un Señor que se llama Jorge Bucay, él es un escritor y terapeuta gestáltico Argentino. El Cuento se llama  el buscador.   Y dice así:

Hace tiempo vivió un hombre bastante curioso, de ahí el título del cuento.
Un día, este hombre sintió la necesidad imperiosa de partir a la ciudad de Kammir. . Así que lo dejó todo y marchó.
Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos, vio a lo lejos Kammir, Un poco antes de llegar al pueblo, le llamó la atención una colina a la derecha del sendero. Estaba cubierta de hierba y había muchos árboles, pájaros y flores. La rodeaba por completo una especie de pequeña valla de madera.
Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar.

De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en aquél lugar.
El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas, entre los árboles.
Dejó que sus ojos se posaran en cada detalle de aquel paraíso multicolor.
Sus ojos eran los de un buscador, y quizá por eso descubrió aquella inscripción sobre una de las piedras:

Abdul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días
Se sobrecogió al darse cuenta de que aquella piedra no era simplemente una piedra: era una lápida.
Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en aquel lugar.
Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla. Decía:

Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas
El hombre se sintió terriblemente conmocionado.
Aquel hermoso lugar era un cementerio, y cada piedra era una tumba.
Una por una, empezó a leer las lápidas.

Todas eran similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del niño.
Pero lo que lo conectó con el espanto fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los once años…

Embargado por un terrible dolor, se sentó y se puso a llorar.
El encargado del cementerio pasaba por allí y se acercó.
Lo miró llorar durante un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
-No lloro por ningún familiar —dijo el buscador—. ¿Qué pasa en este pueblo? ¿Qué cosa tan terrible hay? ¿Por qué hay tantos niños enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que les ha obligado a construir un cementerio de niños?

El anciano sonrió y dijo:
- Puede usted serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré…:

“Cuando un joven cumple quince años, sus padres le regalan una libreta como esta que tengo aquí, para que se la cuelgue al cuello. Es tradición entre nosotros que, a partir de ese momento, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella:
A la izquierda, qué fue lo disfrutado.
A la derecha, cuánto tiempo duró.

Conoció a su pareja y se enamoró. 
¿Y el embarazo y el nacimiento del primer hijo…?
¿Y la boda de los amigos?
¿Y el viaje más deseado?
¿Y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano?
¿ Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones?
¿Horas? ¿Días? ¿semanas?

Así, vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos… Cada momento. (mirar al público)
Cuando alguien nos deja, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es para nosotros el único y verdadero tiempo vivido”.
Con esto quiero deciros que…
- Disfrutéis de vuestra pareja.
- De vuestros hijos.
- De vuestros padres.
- De vuestros amigos.
- De vuestros mayores, fuente inagotable de experiencia y sabiduría y que  no siempre van a estar ahí.

 En definitiva,  SED FELICES!!!
Muchas gracias por vuestra atención.
Viva San Fernando!!!
Viva La Purísima!!!
Viva San José!!!

Teresa Ortega Mostazo











Procesión en honor a San Fernando Rey en la aldea de Mondrón 2016.



















Degustaciones, momentos previos a la procesión y preparativos.